Darío Monsalve Mejia, Arzobispo de Cali
 
En estas circunstancias de vuelta al círculo vicioso, alguien tiene que romperlo y volverlo espiral de paz.
 
Llamo al Gobierno y a su Ministerio de Defensa a poner la PAUSA DE REFLEXIÓN ante la agresión, antes de volver al uso de la fuerza sobre el ELN. 
 
Como Obispo, rezo y guardo la esperanza de que las partes se acojan a un tercero, que bien podría ser la Iglesia y la Santa Sede, o alguno de los países que acompañan la Mesa de Quito, para convenir que se retorna y mantiene una VOLUNTAD DE CESE, dando oportunidad y palabra al nuevo equipo del gobierno. Definir los términos, los de UN NUEVO PACTO DE CESE BILATERAL y sus mecanismos, no puede significar, en la semántica de la paz sincera, terminar un cese y volver a la violencia, que desnaturaliza la voluntad de paz, infla la coyuntura adversa a ella, desalienta a las victimas y al pueblo colombiano, defrauda a la Iglesia y a la comunidad internacional. 
 
Será la mesa y un diálogo con eficacia de propuestas y propósitos, lo que lleve a hacer del cese del fuego, pedido desde el inicio de las conversaciones por el ELN y ahora iniciado, la condición justa para llegar a un acuerdo justo.
 
No devolver la piedra lanzada, será valorar lo alcanzado y vencer la tentación de volver al desastroso hábito de la guerra y de la destruccion. 
Que el pueblo colombiano se una a este clamor por mantener el CESE, manifestando su voz y voluntad masiva por la vida de todos, guerrilleros, militares y población.